qué es el trauma — persona en sesión de terapia trabajando EMDR

Qué es el trauma realmente (y por qué hablar de ello no siempre basta para sanarlo)

¿Por qué a veces reaccionas con una intensidad que no parece encajar con lo que está ocurriendo? Algunas experiencias pueden seguir influyendo en cómo interpretamos y respondemos a situaciones del presente. Te explico qué entendemos por trauma, por qué comprender lo ocurrido no siempre basta para cambiar ciertos patrones y cómo pueden trabajarse desde enfoques como EMDR e IFS.

Hay una escena que se repite mucho en consulta. Alguien me cuenta que su pareja ha llegado diez minutos tarde y ha sentido un ataque de pánico. O que un comentario neutro de su jefe le ha dejado sin poder dormir. Y la propia persona es la primera sorprendida: “sé que es una tontería, no entiendo por qué he reaccionado así”.

Que nuestra reacción parezca mucho más intensa de lo que justificaría la situación actual puede indicar que se han activado aprendizajes, recuerdos o respuestas emocionales relacionados con experiencias anteriores. Pero por sí sola no demuestra que exista un trauma: también pueden intervenir ansiedad, estrés, dificultades de regulación emocional, aprendizajes previos u otros factores.

Y aquí conviene precisar el término, porque “trauma” se utiliza actualmente para describir situaciones muy diferentes. No es simplemente sinónimo de haber vivido algo doloroso ni toda experiencia adversa produce necesariamente una respuesta traumática. En algunas personas, determinadas experiencias dejan recuerdos, significados, emociones o patrones de respuesta que continúan activándose posteriormente y generan un malestar significativo.

Cuando vivimos una experiencia muy amenazante o emocionalmente intensa, la atención, la memoria y las respuestas fisiológicas pueden funcionar de manera diferente a como lo hacen en situaciones de seguridad. Algunos elementos de la experiencia pueden quedar fuertemente asociados a emociones, sensaciones corporales, imágenes, pensamientos o señales del contexto.

Tiempo después, determinadas situaciones pueden activar parte de esas asociaciones aunque la persona sepa racionalmente que el contexto actual es diferente. Por eso alguien puede entender perfectamente que “ahora estoy a salvo” y, aun así, experimentar miedo, tensión o una reacción automática.

Sabemos que en estas respuestas participan distintos sistemas relacionados con la memoria, la detección de amenaza y la regulación emocional. Sin embargo, explicarlo como si el hipocampo simplemente dejara de funcionar o la amígdala almacenara un recuerdo “sin archivar” sería una simplificación. La memoria traumática y las respuestas posteriores son más complejas y presentan una gran variabilidad entre personas.

Comprender de dónde viene un patrón puede ser muy útil, pero comprenderlo no implica necesariamente que desaparezca. Puedes saber que determinadas situaciones activan un miedo relacionado con experiencias anteriores y, aun así, reaccionar con intensidad cuando vuelven a producirse.

Esto no ocurre porque exista una división simple entre un “cerebro racional” y otro “emocional” al que las palabras no pueden llegar. Una explicación más útil es que algunos problemas incluyen pensamientos, emociones, sensaciones corporales, recuerdos, evitaciones y respuestas aprendidas que se han ido relacionando entre sí.

Por eso, además de comprender lo ocurrido, el tratamiento puede necesitar trabajar directamente con recuerdos, significados, emociones, evitación y respuestas que siguen generando malestar en el presente. Existen diferentes formas de hacerlo y la elección depende de la evaluación y de las características de cada caso.

El EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares) lo desarrolló la psicóloga Francine Shapiro a finales de los años 80, a partir de una observación casual: ciertos movimientos oculares parecían reducir la intensidad emocional de un pensamiento perturbador. A partir de ahí construyó un protocolo: mientras la persona mantiene en mente una parte del recuerdo difícil, sigue con la mirada un estímulo que se mueve de un lado a otro (o recibe otro tipo de estimulación bilateral, como golpecitos alternos).

El EMDR se apoya teóricamente en el llamado modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información, que propone que determinadas experiencias pueden mantenerse de una forma que facilita que situaciones actuales reactiven emociones, sensaciones o significados relacionados con ellas. Este modelo es una explicación teórica del funcionamiento del EMDR y no debe confundirse con un mecanismo neurobiológico demostrado.

Donde la evidencia es considerablemente más sólida es en su eficacia clínica para el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Diferentes ensayos, revisiones y guías clínicas incluyen EMDR entre los tratamientos recomendados para adultos con TEPT. Esto no significa que sea el único tratamiento eficaz ni necesariamente la mejor opción para todas las personas: la elección debe adaptarse al problema, las características del caso y las preferencias del paciente.

El sistema de familia interna (IFS), desarrollado por Richard Schwartz, propone entender la experiencia psicológica como formada por diferentes “partes” o estados internos que pueden tener necesidades, emociones y funciones distintas. Dentro del modelo se habla, entre otras, de partes protectoras y de partes que mantienen experiencias emocionales dolorosas.

Una de las características del IFS es que propone acercarse a esas experiencias desde la curiosidad y la compasión, en lugar de intentar eliminarlas o combatirlas. Desde este marco se explora qué función puede haber cumplido una determinada respuesta —por ejemplo, controlar, evitar o desconectarse— y si continúa siendo necesaria en el contexto actual.

IFS puede resultar clínicamente útil como marco de trabajo para algunas personas, pero conviene diferenciar su utilidad terapéutica de la evidencia específica disponible para trauma. Actualmente existe investigación prometedora, aunque su respaldo empírico para el TEPT es considerablemente menor que el de tratamientos como EMDR y determinadas terapias focalizadas en trauma.

No hace falta haber vivido un acontecimiento extremo para que experiencias anteriores influyan en cómo reaccionas actualmente. Reacciones emocionales intensas, evitación de determinadas situaciones, patrones que se repiten en distintas relaciones o la sensación de reaccionar “en automático” pueden ser motivos para explorar qué está ocurriendo.

Pero ninguna de estas señales demuestra por sí sola que exista un trauma. Pueden aparecer también en problemas de ansiedad, estrés, dificultades relacionales, aprendizaje previo u otras situaciones. Una buena evaluación permite comprender qué factores están manteniendo el problema y decidir qué intervención puede resultar más adecuada.

EnfoqueQué hace exactamenteEvidencia / Uso
EMDR Trabaja de forma estructurada con recuerdos y situaciones relacionadas con el malestar mediante un protocolo que puede incluir estimulación bilateral, normalmente movimientos oculares.Cuenta con un respaldo sólido y está recomendado en diferentes guías clínicas para el tratamiento del TEPT
IFSExplora diferentes “partes” o estados internos y las funciones protectoras que pueden estar cumpliendo, trabajando desde la curiosidad y la compasión.Es un modelo clínico con investigación emergente. Su evidencia específica para TEPT es actualmente menor que la de EMDR y otras terapias focalizadas en trauma.

Trabajar las consecuencias de una experiencia traumática no consiste únicamente en comprender intelectualmente lo ocurrido, pero tampoco existe un único método válido para hacerlo. Dependiendo del caso puede ser necesario trabajar con recuerdos, emociones, pensamientos, evitaciones, respuestas fisiológicas y patrones de conducta que continúan generando malestar en el presente.

En Óptimo Nivel Psicología y Coaching abordamos estos procesos de forma individual, valorando qué está ocurriendo y qué intervención puede resultar más adecuada para cada persona. Si algunas de estas dificultades están interfiriendo en tu bienestar, puedes contactar con nosotros para valorar tu caso.